“No somos conscientes de la magnitud del personaje de Iniesta”

No somos conscientes de la magnitud del personaje de Iniesta. Quizás porque estamos en el día a día. Pero el personaje es muy potente, pero también muy sencillo. Esa es su magia. Siendo tan potente, sigue siendo el niño que había en Fuentealbilla”.

Habla Marcos López, autor de La jugada de mi vida y uno de los artífices de El héroe inesperado, el documental sobre la figura de Andrés Iniesta estrenado por Rakuten TV y producido por Producciones El Barrio.

Con esta reflexión se pueden resumir 45 minutos de conversación con una de las personas que ha conseguido llegar hasta lo más íntimo de Iniesta. Desde sus primeros pasos en su pueblo natal. Los viajes diarios a Albacete. El torneo de Brunete. El salto a Barcelona. Su primera vez en el Camp Nou. El sextete. La depresión. El gol de Sudádrica. La eternidad.

Marcos López y Ramón Besa sentaron las bases. Fueron los elegidos para darle forma a una idea que Andrés Iniesta llevaba tiempo rondándole la cabeza. Quería contar su historia. Quería dar a conocer al verdadero Andrés Iniesta. “Si crees que me conoces por lo que te han contado de mí es que no me conoces”. Las primeras palabras que se pueden leer su libro. “El Andrés futbolista lo conoce todo el mundo. De la persona se conoce el 15 o 20%”, reflexiona López.

Era el año 2012. Sonó el móvil del periodista de El Periódico y de la Cadena SER. Tenía un whatsapp. El remitente: Andrés Iniesta. Le preguntaba si querría escribir un libro sobre él. Marcos López no podía dar crédito a lo que estaba leyendo. “Fue lo más”, recuerda. Pasaron los días, las semanas, sin más noticias. Hasta que el móvil volvió a sonar. Otro whatsapp. Esta vez, preguntándole por su relación con Ramón Besa. “Es uno de mis maestros, de mis referentes, como David Torras o Joan Domenech”. Cinco minutos después, El Mestre, el cronista de El País, llamaba a López incrédulo con la petición de Iniesta. Ahí empezó a forjarse la idea.

“Empieza todo muy lentamente. Vamos muy  poco a poco”, rememora Marcos López. Fueron dos o tres charlas. Pocas, pero  intensas. La primera, en el comedor de la casa de Iniesta, sin un solo apunte por parte de ninguno de los dos cronistas. Era un día para escuchar. Para atender las explicaciones de un Iniesta que había decidido dar el paso. Y hasta 2016, que salió publicada la primera edición de la biografía.

Ya en aquel momento, corría por el aire la idea de hacer también un documental. De hecho, tal y como recuerda entre risas Marcos López, llegaron a grabar algunos de los testimonios (alrededor de un centenar en el libro) con herramientas más bien rudimentarias. “Fuimos con unas Go Pro. Visto en perspectiva…”.

GRABACION INIESTA

La idea quedó aparcada, pero nunca se desechó. López tiene claro que “sin el libro no sale el documental”. Permitió conocer a los personajes, al entorno. La historia. Fue básico para ganarse la confianza de Iniesta y de su círculo, antes de que relatasen su historia frente a una cámara. “En el libro él es el que se explica. En el documental son los demás los que le cuentan cómo lo ven a él”. Lo que sorprende a Andrés.

El factor sorpresa

“Sorprender a Iniesta”. Esa es la base del documental. Lo que lo mueve todo. “Si conseguíamos sorprenderle a él, sorprenderíamos a la gente. Y lo hemos conseguido”. Porque, a fin de cuentas, “Al Andrés persona no lo conoce nadie”. “Queríamos un documental sobre el Iniesta persona. Si por mi fuese, no hubiera salido un solo balón de fútbol, pero sabía que era imposible”, reconoce López.

Para volver a reactivar la idea del documental tuvieron que pasar un par de años. Fue en septiembre de 2018. Con Iniesta en Japón, después del Mundial de Rusia. Después del dolor de decir adiós al Camp Nou y al Barcelona.

“Es un Iniesta liberado. Está tranquilo”, apunta Marcos López, que admite que ya no le ha vuelto a ver como jugador, solo como persona.  En aquel otoño, el proceso sigue siendo lento. Muchas reuniones. El futbolista era el que más claro tenía que el documental saldría adelante.

Un año después, todo se acelera. Lo que era calma se convierte en un ritmo absolutamente frenético. Un viaje a Japón organizado en 48 horas. La figura de Joel Borrás, representante, amigo, fue clave. “Andrés necesitaba sentir el proyecto”.

Se monta el equipo. Marcos López hace mucho hincapié en eso. En la importancia del equipo. Producciones El Barrio. La batuta de Oriol Bosch, director, una figura clave para dar tranquilidad tanto a Marcos López como a su compañero de aventura, Raül Llimós. El guion de Pep Bras y Laia Miranda. El incansable trabajo de Miriam Boti y Marta Altamira, cuadrando agendas. Tres meses “de locos”. De entrevistas, de guiones, de muchas reuniones. Pero, en aquel momento, todo eran ideas, “todo estaba en papel”.

Por eso, “ayer (la fecha del estreno), sentí liberación”, admite Marcos López. “Cuando te elige una persona, da igual que sea Andrés Iniesta u otra persona, lo que intentas es estar a la altura. Eso te genera presión y estrés. Ha sido un privilegio a grado máximo, pero lo he sufrido. Lo sufres porque quieres que salga bien, porque él está pendiente”.

De ahí la liberación de Marcos López: “Fuah, ha salido”. Es lo que sentía viéndolo, por primera vez, en una pantalla grande. Aunque pocas emociones similares a la de ver el tráiler. “Me puso la gallina de piel. Fueron muchas vueltas, reuniones… Verlo en una pantalla… ¡wow!”. No hay palabras que puedan expresar la emoción de uno de los creadores de la obra.

Le cuesta quedarse con un solo momento de un documental que dura 86 minutos. Señala el relato de la depresión, como nunca antes lo habían contado Andrés y su entorno. “Pero hay un momento, que no sé si la gente es capaz de percibirlo… Quise rebobinar y volver a verlo. Pero no me atreví”.

Habla de uno de los momentos que más encoge el corazón de toda la producción. Apenas son 15 o 20 segundos. Pero llenan la pantalla y emocionan al espectador. La camiseta de Johannesburgo en memoria a Jarque, en Cornellà. “La camiseta está donde tiene que estar, con su familia en Cornellà”. Una escena tan breve, tan bella e intensa, que sostiene todo el documental.

Y que resume lo que es la vida de Andrés. Su sencillez, su naturalidad, su humildad. Un gesto que enorgullece a su padre más que cualquier gol que haya marcado a lo largo de su extensa trayectoria. Y hay muchos para elegir.

No es de extrañar que, entre los 54 testimonios que participan en el documental no haya uno solo discordante. Compañeros, entrenadores y rivales se rinden al “BUFFONmayor talento del fútbol español”, tal y como dice Xavi Hernández. Merece la pena escuchar a Buffon. O a Cech. Y los 18 milímetros que cambiaron la historia del Barça de Guardiola.

Por eso, tampoco extraña la voz quebrada de sus compañeros cuando recuerdan cómo Iniesta les comunicó que se marchaba. La herida de Roma, para un jugador de su exigencia, pesaba como una losa. El tono con el que relata Messi esa conversación, es de los que conmueve. Se intuye el fin de la época más “linda” del Barcelona.

Un homenaje a la radio

A lo largo de los 86 minutos de documental, hay varios momentos en los que Iniesta tiene que tragar saliva. Son muchas emociones. Muchos recuerdos. La dureza de la primera noche en La Masía. De no haber sido por la fortaleza de su madre Mari, quién sabe qué hubiera sido de historia de Andrés. Y de la del Barça. Y de la de España.

Los testimonios de quienes le han acompañado conmovieron a Iniesta. Pero, una voz, le hizo quebrarse. Fue la de Lluis Flaquer, el periodista encargado de locutar los partidos del Barça en la Cadena SER, quien llevó al límite a Iniesta. El gol del Metropolitano en la final de Copa del Rey contra el Sevilla, iluminó e hizo brillar los ojos del niño de Fuentealbilla que se había convertido en leyenda. Había sido su último baile. Una pieza interpretada con una maestría extraordinaria. El Wanda Metroplitano se vino abajo en el 87. La gran función de Iniesta había tocado a su fin.

Fue un merecido homenaje a la radio”, explica Marcos López, compañero de Flaquer. “Ya estaba muy tocado después de todo lo que había contado en esa sesión. Él llora, a su manera, pero llora. Y nos emocionamos todos”.

Uno de los momentos de mayor emoción de una obra, una experiencia, que ha sido “mucho más que brutal” para el periodista de El Periódico. “Yo, el día a día, lo disfruto mucho. Con David Torras antes, con Joan Domenech. Pero estos son proyectos mastodónticos”, y agrega que “que un jugador quiera explicar cosas que has visto desde fuera, que te permita entrar y contarlas desde dentro, para un periodista es lo más”.

Poco a poco la conversación gira hacia la profesión. Recuerda un artículo suyo, sobre Iniesta. Muy al principio. Fue el 6 de marzo de 2003. López tituló El niño que sentó a Riquelme. “Diez años después me confesó que le había gustado mucho”.

López disfruta del día a día en el diario y también en la radio. Se deshace en elogios hacia Lluis Flaquer, hacia Adrià Albets, Antón Meana, Dani Garrido, Manu Carreño, y demás compañeros del equipo de deportes de la SER. Se acuerda también de Roberto García, responsable del sonido morse. “Es un puto escándalo. La radio es increíble”.

Habla sobre las nuevas formas de hacer periodismo. Youtubers, programas de televisión de diversa índole… “Valoro la creatividad, cada uno en su ámbito”. Lo importante es “disfrutar”. “Si te lo pasas bien, se nota”, dice sobre una profesión que “te tiene que gustar”. “Era tan feliz haciendo las crónicas del Sant Cugat como las del Barça”.

“Disfrutar” es la clave. En el fútbol, en el periodismo, en la vida. Como hace Andrés Iniesta. Como hace Marcos López. “Al final, el talento siempre acaba aflorando”.

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