Neymar Jr: blanco y negro

Si hay algo que lleva rondando varios mercados por la cabeza de los culés, es la posible vuelta de Neymar Jr. al Camp Nou. Veranos llenos de supuestas certezas que, casualmente, siempre acababan convirtiéndose en dudas.

El recuerdo futbolístico que dejó el brasileño en Barcelona es prácticamente inmejorable. Casi siempre ofreció un rendimiento a la altura de lo esperado. Un derroche de asistencias y goles, pero sobre todo de exhibiciones cuando la pelota pasaba por sus pies. Un genio de las botas a la cabeza.

Pero en los últimos tiempos, al hablar de él, no se entiende de intermedios, ni de medias tintas, ni de grises. Las malas decisiones extradeportivas consiguieron eclipsar -para muchos- cada genialidad que dejó en un terreno de juego. Poniendo el corazón y el orgullo por delante de lo plenamente futbolístico. Todo se ve blanco cada vez que pisa el verde, pero suele transformarse en negro cuando sale de él.

Hace poco, Xavi Hernández en una entrevista para La Vanguardia declaró lo siguiente sobre el brasileño: “Yo ficharía extremos tipo Neymar, que futbolísticamente sería un fichaje espectacular”. Y es que, razón no le falta. Pocos como Neymar dentro de un terreno de juego.

Neymar ya dio muchas alegrías al aficionado culé. Llegó siendo un niño -con un potencial altísimo y visible- y se marchó como uno de los mejores futbolistas del mundo, indudablemente.

Consiguió desarrollar una capacidad de liderazgo futbolístico que hoy en día le convierte en un jugador total. Naturalizado para jugar por fuera, por supuesto, pero fabricado para hacerlo también por dentro. Esto convierte lo blanco en aún mas blanco, pero claro, la mancha negra que abarca todo lo extradeportivo le sigue condenando en contexto FC Barcelona.

Con sus mas y sus menos, lo innegable es que Neymar, hoy en día, es un jugador maduro futbolísticamente y con un talento natural que está prácticamente extinto. Un talento que, ya no solo consta de desborde y uno contra uno, sino también de inteligencia en la toma de decisión. Es más futbolista.

Como cualquier niño, ha crecido. Se desarrolló en unas cosas pero involucionó en otras. Como aquel estudiante que tenía capacidades intelectuales de sobra, pero que también contaba con algunas manchas en su comportamiento escolar. Manchas que nunca le permitieron dejar una perfecta imagen de él en sus profesores. Siempre acababa sacando sobresalientes, si, pero la sensación general sobre él nunca fue completamente buena.

Poner en una balanza lo blanco y lo negro. El talento futbolístico sobre lo extradeportivo, o viceversa. Eso sí, lo quieras o no en tu equipo, lo que si es seguro es que disfrutarás de sus assitencias, regates y goles desde el sofá de casa. Al César, lo que es de César.

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