Sergi Barjuán. El lateral del estilo

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Cruyff trajo un estilo innegociable al Barça. Y sentó cátedra y escuela en muchos jugadores. Sergi Barjuán, lateral del F.C. Barcelona en los 90’s, fue, a la postre, el espejo en que se miran hoy los jóvenes que aspiran a ocupar la banda azulgrana.

Si el Barça, es sabido, abre el campo con sus laterales, jugadores como Jordi Alba son fundamentales en ese aspecto. Laterales rápidos, con llegada, capaces de combinar y casi jugar como extremos. Cruyff desarrolló ese modelo de lateral, como entrenador del Barça, con un jugador salido de la Masía. Bajito, fuerte, rápido y llegador. El propio Jordi Alba decía de Sergi:

 “Cuando empecé a jugar de lateral mis compañeros me comparaban con él porque decían que me parecía mucho. Le recuerdo más fuerte que yo, pero me veo en él. Sí, seguramente tengo cosas parecidas”.

Sergi Barjuán, canterano azulgrana y ex capitán. Repasamos su trayectoria como jugador culé.

Nacido en 1971 en Las Franquesas del Vallés, Barcelona, Sergi Barjuán Esclusa, más conocido como Sergi, llegaría a ser uno de los capitanes del F.C. Barcelona y una pieza fundamental e indiscutible del Barça en un periplo realmente duro en la entidad. Formado en el Granollers, destacó hasta hacerse un hueco en el Juvenil del Barça, donde iría ascendiendo peldaños hasta hacerse dueño y señor de la banda izquierda del equipo. Sergi, un jugador de tren bajo y muy rápido, fue formado como carrilero, hasta que en 1993, en un partido realmente duro en Liga de Campeones, Johan Cruyff lo hiciese debutar como latera izquierdo en Turquía, frente al Galatasaray. El partido acabó en empate sin goles. Pero la sensacional actuación del canterano de 23 años en banda, hizo que Sergi se quedase como amo y señor de la banda hasta que abandonase el club en 2002.

UN AÑO MÁGICO

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Con 23 años, Sergi compartía vestuario con auténticos cracks. De izquierda a derecha: Zubiarreta, Guardiola, Nadal, Koeman, Beguiristáin, Bakero, Amor, Sergi, Ferrer y Romario

Sergi Barjuán debutaría en Liga de Campeones con el primer equipo allá por 1993. No muchos pueden decir que su debut al máximo nivel es un partido de vital importancia en Champions League. Pero es que además, tras el encuentro, Cruyff ya aseguraría en rueda de prensa que Sergi seguiría contando para el primer equipo. Es así que el de la Franquesas del Vallés se asentaría. Debutaría en Liga, frente al Rayo y salvo por lesión ya no abandonaría la banda.

El sueño de un joven carrilero del filial se hacía realidad. Compartía vestuario con Koeman, el héroe de Wembley, con Stoichkov, con Romario, con Laudrup, Amor, , Ferrer, Nadal… ¿qué más podía pedir?

Pues pidió y a cambio aportó su mejor fútbol. El Barça se proclamaría campeón de Liga. Sergi tocaba la gloria en su primera temporada entre los mejores. La liga lo eligió como jugador revelación. Y no tardaría en llegarle la convocatoria con la selección española, que entonces dirigía Javier Clemente. Allí debutó marcando, frente a Polonia. Y su actuación le asentó entre los internacionales. Tanto es así que con una temporada, tan sólo, al máximo nivel, el seleccionador le llamó para viajar a Estados Unidos a disputar el Mundial de 1994.

Pocos, muy pocos, entrarían al fútbol de primer nivel a esa velocidad y con esa seguridad.

DEBUT INESPERADO

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Sergi debutó en Champions League en Noviembre de 1993

Como solía ser costumbre con Johan Cruyff, en aquel Dream Team que todos recordamos, la sorpresa era parte de la apuesta futbolística. Y qué mayor sorpresa que un jugador realmente veloz, dominando la banda izquierda. Sergi fue llamado para ir convocado con el Dream Team el 23 de Noviembre de 1993. La alegría ya era inmensa. Compartir vestuario con Romario, Laudrup, Stoichkov, Koeman, Ferrer, Bakero o Guardiola no estaba al alcance de cualquiera. Un equipo que dominaba la Liga, habiéndola ganado en tres ocasiones consecutivas, y que parecía dispuesto a hacerse con una nueva Copa de Europa, tras la victoriosa final de Wembley en 1992.

Pero la sorpresa sería aún mayor. Lo que nadie esperaba, ni el propio Sergi Barjuán, fue verse como titular en Copa de Europa. El Galatasaray, en su campo, era un rival realmente duro. Y Johan Cruyff apostaría, sin dudarlo, por el joven carrilero sacado de la Masía. El propio Sergi diría a la prensa, después del partido:

“Verme en la alineación titular fue una gran sorpresa. Ahora sólo espero seguir jugando”.

Y caramba si lo hizo. Salvo por lesión, el canterano sería siempre un indiscutible en banda izquierda, formando con Ferrer un tándem de laterales irrepetible.

PARTÍCIPE DEL 5-0 AL REAL MADRID

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Romario en aquel mítico 5-0 al Real Madrid

La 93-94 era una temporada atípica. Con Romario como estrella indiscutible, el F.C. Barcelona recibía en el Camp Nou a un Real Madrid dispuesto a engancharse a la Liga. Aquel fue el primer clásico de Sergi Barjuán, con todo lo que significa eso para cualquier canterano, ya sea culé o merengue. Era la décimo octava jornada liguera. Y Sergi ya era amo y señor de su banda.

Pero en ese partido, que todos recordarán por el Hat Trick de Romario y el resultado de 5-0, se decidió por la posición de Sergi Barjuán, entre otras cosas. Y es que, lejos de estar anclado en la banda, Sergi jugó como un centrocampista más. Siendo defensor, su posición estaba siempre adelantada, generando superioridad en la medular y permitiendo a Guardiola encontrar siempre el pase con comodidad.

Precisamente, en aquel partido, Luis Enrique, hoy entrenador azulgrana, jugaba en el Real Madrid, y sufrió sobre el terreno de juego la velocidad de Sergi Barjuán.

No se había vivido tal apoteosis en can Barça desde el 0-5 del Bernabéu. Preguntado sobre el partido, Sergi diría a Mundo Deportivo:

“Uno se siente orgulloso de hacer un poquito de historia, tanto la propia como la del club. Yo tenía sólo dos años cuando sucediese (el 0-5 en el Brnabéu) aunque he visto a menudo las imágenes. Más desde los últimos días.”

SU PRIMERA LIGA, TAMBIÉN DE INFARTO

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El penalti de Djukic pasó a la historia como el fallo que dio al Barça su cuarta Liga consecutiva

La temporada había sido dura. La eliminación copera, y haber perdido la Supercopa con el Real Madrid estaban pasando factura. El Barça, en Liga, tras ciertos titubeos, disputaba una carrera sin freno para arrebatar el título de Liga al Super Depor de Arsenio Iglesias. Y como pasase anteriormente en Tenerife, también se decidiría en la última jornada, y también en el último minuto.

El Barça hizo los deberes. Ganó su partido frente al Sevilla por 5-2. Acabado su partido con victoria, necesitaba un pinchazo del Deportivo de la Coruña para hacerse con el título. Y en el minuto 90, el Deportivo-Valencia se decidiría con un penalti. Fue Djukic, que nunca más volvió a lanzar una pena máxima, el que errase aquella tarde, y el Barça se proclamaría tetracampeón de Liga y Sergi obtendría su primer título como jugador del F.C Barcelona.

El propio Sergi, recordando aquel momento irrepetible, contaba:

“Yo ya estaba en el banquillo y por la radio escucho que pitan penalti para el Depor. Todos gritamos ‘penalti’ y el míster [Cruyff] se gira sin preocuparse y dice ‘bah, lo falla seguro’”.

DEBUT SOÑADO CON LA SELECCIÓN ESPAÑOLA

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Un joven Sergi Barjuán el año de su debut con la selección española en 1994

El Seleccionador español Javier Clemente le hizo debutar con el combinado español el 9 de febrero de 1994 en un amistoso contra Polonia en Santa Cruz de Tenerife.

Sergi Barjuán comenzó con muy buen pie: marcó un gol a los 18 minutos de iniciar su trayectoria en la Absoluta. Fue su primer y único tanto con el combinado nacional. Esto le convierte en el segundo debutante con la Selección en haber conseguido más rápido un gol. El primero es Fernando Morientes (anotó cuando se cumplían 2 minutos de su debut).

Entrevistado tras el encuentro, Sergi, pese a la alegría, seguía fiel a su estilo taimado, calmado y modesto:

“Mejor debut imposible”

Preguntado por su enorme despliegue físico, se acordó del entonces preparador físico del F.C. Barcelona:

“El mérito de estar a tope de facultades es de Ángel Vilda”.

Preguntado si se veía ya jugando el Mundial que se disputaría ese mismo verano, Sergi Barjuán era tajante:

“El seleccionador está realizando pruebas y ya veremos si voy a Estados Unidos. Mi objetivo es seguir jugando bien en el Barça y Clemente decidirá”.

Desde entonces, y gracias al buen ojo de Javier Clemente, el elegido jugador revelación de la Liga se haría también con la banda de la Selección Española, que ya no abandonaría en 56 partidos, hasta 2002, donde una lesión de Tobillo le impidió formar parte de la expedición que partiría al Mundial de Corea y Japón.

LA DEBACLE EUROPEA Y EL FIN DEL DREAM TEAM

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Con todo merecimiento, el F.C. Barcelona había alcanzado una nueva final de Copa de Europa. En frente, el todopoderoso Milan italiano. Un partido de muchos quilates y una oportunidad para levantar la segunda Copa de Europa de la historia del club catalán, tras alcanzar la gloria en 1992 en Wembley.

Pero no era la noche de los azulgrana. Un Milan infinitamente superior barrió del campo a los jugadores del Barça. La debacle, a la postre, pondría punto y final a un equipo legendario, el Dream Team de Johan Cruyff. El resultado final, 4-0, había tirado por la borda las esperanzas de Sergi de alzarse, a la primera, con la ansiada Copa de Europa.

Fue una noche realmente amarga. Los errores de todo el equipo parecían pesar sobre sus piernas. Era la noche en que nada salía como debía y así empezaba, para el barcelonismo, una larguísima travesía sin éxitos en la máxima competición europea.

RENOVACIÓN INFRUCTUOSA

La debacle de Atenas hizo que Cruyff pretendiese renovar el equipo de arriba abajo. Junto a canteranos como Guardiola, Sergi o Ferrer, el entrenador blaugrana aprovechó una generación de jugadores conocida como “la quinta del mini” que sin embargo no aportó ningún éxito. El equipo sólo se alzó con la supercopa de España.

Un año más tarde, la renovación del equipo pasaba por traer nuevas figuras. Luis Figo fue un fichaje de relumbrón, pero el Barça no carburaba. Sergi seguía afianzado en el lateral. Era una pieza indiscutible del cuerpo técnico, y realmente valorado por todos en el Camp Nou.

Los malos resultados terminaron con la pax romana entre nuñistas y cruyffistas, y con Cruyff destituido en 1996.

El Barça ficharía mucho. En la temporada 1996-1997, un nuevo entrenador, Bobby Robson y nuevas maneras, parecían sacar al Barça del pozo. El equipo se alzó con la Recopa de Europa y la Copa del Rey aunque perdería la Liga en un partido frente al Hércules de Alicante.

Sergi Barjuán se alzaría, de ese modo, con el primer título europeo desde que llegase a ser jugador profesional del F.C. Barcelona.

VUELVEN LOS TÍTULOS

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Con Robson volvieron las alegrías a can Barça

Con Robson en el banquillo, Sergi siguió siendo un jugador indispensable. Su velocidad, por encima de otras virtudes, era lo más valorado. Pero además, su peso dentro del vestuario iba creciendo. Con el paso del tiempo, su carácter iba dejándose ver, iba ganando presencia en el equipo y entre sus compañeros, hasta que la marcha de Pep Guardiola, capitán desde la despedida de Jose Mari Bakero, le otorgó la capitanía.

Y tras Robson, Van Gaal quiso volver a la escuela holandesa y Sergi, como sus compañeros, tuvieron que toparse con jugadores holandeses que iban minando su participación en los partidos. Llegaron títulos. Dos ligas en las temporadas 1997-98 y 1998-99 así como una Copa y una Supercopa de Europa. Sin duda el equipo de Van Gaal funcionaba, aunque en la máxima competición continental fracasaba con estrépito.

Sergi portaba el brazalete de capitán. Nadie le discutía el liderazgo del equipo. Y alzó los títulos. Así como alzó a Guardiola el día que se despedía del Camp Nou.

EL PROBLEMA VAN GAAL

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Sergi Barjuán y Luis Enrique celebrando un gol como jugadores azulgrana

Sergi era un jugador disciplinado, muy dependiente de su velocidad. Su pasado como atacante en las categorías inferiores, tenía mucho peso en su juego.

Aprovechándose de su velocidad conseguía dominar toda la banda. Aquellos más jóvenes pueden ver en Jordi Alba un jugador similar, aunque Sergi tenía un disparo mucho más potente.

Con el paso del tiempo, la prensa se hizo eco de la disminución de minutos en Sergi. Primero con Van Gaal, después con Serra Ferrer y Charli Rexach, el canterano, si bien era el capitán, tenía serias dificultades para hacerse con un lugar en el once. Su punta de velocidad, como es lógico, no era la misma. Y sus problemas con Louis Van Gaal, que pasaría a las portadas de la prensa catalana, le dejarían realmente tocado.

No obstante Sergi soportó el envite. Volvió a ser indiscutible el primer año del técnico holandés. Un año más tarde, Van Gaal ficharía a Reiziger, un lateral que desplazaría a Sergi a la suplencia. La irrupción de Puyol en la defensa aún acrecentaría más sus suplencias, que apenas eran ya una sorpresa para la afición.

FIN DE UNA ETAPA

Sus problemas con Van Gaal no eran su único punto débil. Sergi, pese a desear seguir vistiendo de azulgrana, no encontró tampoco el respaldo de la directiva, y no alcanzó un acuerdo para renovar su contrato, que finalizaba en 2002. Sergi Barjuán abandonaría la nave azulgrana como capitán, cediendo el testigo, precisamente a Luis Enrique.

Una vez más, en can Barça un canterano exitoso se marchaba por la puerta de atrás. Se iría a acabar su carrera profesional al Atlético de Madrid, donde aún jugaría tres temporadas antes de abandonar los terrenos de juego.

ENTRENADOR DE LA CASA

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Sergi celebrando el título liguero como entrenador del Juvenil B

Sergi Barjuán, como otros canteranos, el propio Guardiola, por ejemplo, sería tras su retiro, parte del cuerpo técnico azulgrana. Se haría cargo del equipo juvenil en 2009, donde permanecería dos campañas hasta que abandonó el banquillo para fichar por el Recreativo de Huelva en la temporada 2012-2013.

Hace dos temporadas, y casi por sorpresa, un ex canterano, ex capitán y ex entrenador azulgrana, pisó de nuevo el Camp Nou dirigiendo a otro equipo, la U.D. Almería, para medirse al F.C. Barcelona de Luis Enrique. El Camp Nou supo recordarlo como se merece. Con cariño y ovacionado. El culé no olvida, pese a todo.

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