En busca de un Jefazo

Ante la falta de fútbol, vuelve la rumorología. Estrellas rutilantes que aparecen en la órbita del Barça que, en los últimos años, ha naufragado en el mercado de fichajes, más allá de contadas excepciones. Y desde enero de 2018, cuando Javier Macherano se fue a acabar su carrera en el fútbol chino, el Fútbol Club Barcelona se quedó huérfano de su “Jefecito”.

Primera semana de confinamiento por el coronavirus. El síndrome de abstinencia crece para los futboleros. Ni siquiera una fantástica iniciativa como la de Ibai Llanos, La Liga Santander Challenge, un torneo de FIFA benéfico alivia al barcelonismo, atónito por la decisión del club de no participar por cuestiones de incompatibilidades publicitarias (Konami, el creador del juego que rivaliza con el FIFA, es uno de los patrocinadores principales del Barça).

No hay Liga, no hay Champions, tampoco los aborrecidos parones por selecciones que acostumbran a venir con “sorpresa”. La ausencia de cualquier competición recuerda al periodo estival, en el que toda la atención se pone en el mercado de fichajes.

Cada día, cuando vuelvo de trabajar y paso por delante del kiosko (de los pocos establecimientos que permanecen abiertos en una ciudad como Santiago, que sin estudiantes universitarios ni peregrinos se ha quedado desierta por el estado de alarma), lanzo una fugaz mirada a los titulares de las portadas de los diarios deportivos.

Rumores, posibilidades. Pronto llegarán los tan recurrentes “día D”. Jugadores que aparecen en la órbita del Barça. La sanción al Manchester City, que impide al club inglés jugar las dos próximas Champions por el incumplimiento del fair play financiero, hace especialmente golosas a las estrellas citizens. Suena Sané. Suena Laporte. Y sonarán muchos más.

Neymar sigue apareciendo en el horizonte, y parece que volverá a ser el oscuro objeto de deseo de una directiva desnortada, mientras que la continuidad de Griezmann está en entredicho. También se debate quién debe ser el 9 del Barça, con Lautaro como prioridad y Timo Werner con un precio irresistible. Dejar escapar a cualquiera de los dos sería un error colosal. Que tampoco sorprendería a nadie, qué les voy a contar.

Pero hoy no quería hablar de estrellas, ni de nombres, ni de rumores. Esta noche, quizás por haber visto partidos recientes del Barça de Guardiola, quizás por los efectos colaterales de este síndrome de abstinencia futbolera, se me apareció en sueños Javier Mascherano.

El Jefecito, el tercer jugador extranjero con más partidos con la camiseta del Barcelona (334, 300 como titular) y con 18 títulos en su palmarés, fue un baluarte desde su llegada en el verano de 2010. Aterrizó en Barcelona como uno de los mediocentros más completos del planeta, y las circunstancias le obligaron a reconvertirse en central, en cubrir las ausencias de Puyol, y convertirse en un gran complemento de Piqué.

Pocos jugadores con menor capacidad de manejo de balón rindieron tan bien en el Barça. Mascherano estuvo a un nivel magnífico, primero con Guardiola, después con Vilanova, Martino y Luis Enrique. La capacidad de adaptación del argentino, su trabajo incansable al servicio del equipo, le convirtieron en un jugador básico en el Barça.

Pero más allá de su nivel futbolístico, quisiera subrayar que, desde su marcha, el equipo se quedó huérfano del “Jefecito”. El argentino, todo corazón, era un capitán, en el vestuario y en el césped. Las goleadas de Roma y Anfield, en las que  el Barça se amedrentó y se diluyó de una manera sonrojante con el primer gol, tienen un ptrón común. Al equipo le faltó personalidad y no hubo ni un solo jugador que fuese capaz de imprimir carácter.

Nadie duda de que Umtiti (titular en Roma) o Lenglet (titular en Anfield) son mejores centrales que Masherano. Pero el Barça está huérfano de un líder, un jugador capaz de “tirar del carro”, de despertar con dos gritos a sus compañeros, de sostener el castillo de naipes cuando se derrumba.

Me remití una temporada atrás para confirmar mis sospechas: Mascherano no fue ni siquiera convocado en la goleada que encajó el Barça en el Parque de los Príncipes (4-0), pero fue titular en la defensa de tres en la histórica remontada frente al PSG (6-1), con una acción providencial con Di María.

Sí que lo fue, sin embargo, en Turín, donde el Barça naufragó con un planteamiento errático de Luis Enrique, con el equipo desnaturalizado con una propuesta suicida.

En los contextos de duda, se nota la ausencia de un líder como Mascherano, como antes lo había sido Puyol. El Barça, que volverá a encarar momentos de duda, que se volverá a encontrar con sus fantasmas cuando todo esto haya pasado, necesita volver a encontrar un líder. Y esa debe ser la prioridad este verano. En la banda o en el campo. Pero se necesita una figura que accione los mecanismos cuando el cerebro se bloquea. Todos los grandes equipos de Europa la tienen: Klopp, Simeone, Sergio Ramos… El Barça necesita volver a encontrar a su Jefazo.

 

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s