Tenemos que hablar

Tras escasos dos meses de Quique Setién se han generado multitud de debates y acontecimientos en un club que vive su día a día subido en la montaña rusa más vertiginosa del planeta fútbol. En medio de esta vorágine, el elemento estabilizador, el que no ha torcido el gesto en quince años, parece volverse terrenal. Sin su condición de divinidad sigue siendo el mejor sobre el verde, pero estamos ante un Barça que parece no poder aferrarse a esa vida extra que te ofrece el argentino sobrenatural, y nosotros nos preguntamos…

¿Qué le pasa a Messi?


Àlex Delmàs (@alexdelmas10):

El momento de Messi se explica, para mí, de manera multifactorial. De entrada, el diez azulgrana no se encuentra en un pico de forma alto. Algo que no es preocupante porque cambiará en unas semanas. Por lo que hace al juego, las circunstancias no le están ayudando. Desde mi punto de vista, el equipo ha crecido en la salida pero tiene excesivos problemas para generar en campo contrario. Eso hace que el juego le requiera más atrás y, cuando eso sucede, faltan movimientos por delante suyo.  El juego de Messi siempre necesita un apoyo corto (Busquets o Arthur por ejemplo) y uno de largo. Esto explica la sociedad con Jordi Alba. Aunque se ha mejorado en las rupturas, todavía es insuficiente. A partir de ellas, es cómo el diez gana tiempo para después aparecer en el área.

Te puede interesar el libro Messi Táctico del propio Àlex Delmàs.

Tampoco el equipo está generando la suficiente distracción para abrir espacios desde la superioridad individual. Ante la Real Sociedad, el Barça acabó con 20 intentos de 1vs1 pero 16 de ellos fueron de Messi. O lo que es lo mismo, los demás futbolistas azulgranas únicamente testearon el regate en cuatro ocasiones. Además, la sintonía con los futbolistas de calidad colindantes en el campo como Griezmann o De Jong aún no es completa. Es como si a Messi le faltaran las complicidades futbolísticas y emocionales en el campo. Algo que creo que va a mejorar pronto pero que, a día de hoy, todavía se aprecia.

Alejandro Mendo (@alejandromendo):

Aunque Leo no suela aparecer entre las respuestas frecuentes a la cíclica encuesta “con qué deportista te irías de cañas”, lo cierto es que esta temporada dan ganas de tomarse un mate con el argentino. Por curiosidad y con la gratitud por bandera. Porque algo pasa. Podemos mirar para otro lado o sentarnos a arreglarlo mientras estemos a tiempo. Fantaseo con la posibilidad de tenerlo enfrente: aclaro la voz con postizo carraspeo y rompo el hielo soltándole aquello de tenemos que hablar. Se lo diría con el temor reverencial que aún provoca en los defensas y con el inmenso respeto que todavía infunde en cada aficionado rival. El magnetismo del rosarino sigue intacto pero el presente curso deja por primera vez resquicios de preocupación, una rendija de condición humana que a la vez asusta y reconforta como cuando a Superman se le desgarra el traje. No sé a qué sabe un mate pero el verdadero mal trago sería que Leo tampoco tuviera explicación a todo esto. Seguro que la tiene.

Foto vía: Mercado Libre Argentina.

En esa hipotética charla con el mejor futbolista que verán mis ojos me atrevería a insinuarle que mi reciente sensación es que quiere pero no siempre puede, algo bastante novedoso. Y chocante. Los fallos contra el portero de los últimos meses han sido como comprobar que no pasa nada por quedarse en casa un sábado por la noche. Necesarios para valorar en su justa medida una década de emociones y aciertos. Porque la jerarquía no se discute tras media vida de excelencia juntos. Total, que acabaría dándole las gracias y un abrazo. Y pidiéndole un selfie. Así de complicado e injusto es por definición cualquier diagnóstico que intentemos esbozar del seis veces Balón de Oro. Hablar de Messi exige medir cada palabra con la misma cautela con la que Leo gestiona sus esfuerzos explosivos sobre el campo. Antes de despedirme le hablaría de lo importante: que no se deje crecer mucho la barba, que se arregle más a menudo el pelo, que insista en lo de Ney o que vuelva a utilizar botas amarillas. Todo irá bien.

Vieja Europa (@ViejaEuropa1):

Desde que Messi llegó al primer equipo siempre ha vivido entre pequeñas sociedades personales/profesionales. Así tuvo como cicerone a Ronaldinho, formó una de las sociedades de la Hª del fútbol mundial con Iniesta (podría meterse en este apartado igualmente a Alves), le dio todas las facilidades a Neymar como si se tratara de su hermano mayor, y selló una amistad inquebrantable con Luis Suárez más allá de la lógica entre un 9 y su 10. Pues bien, en este 2020, diría que por primera vez, Leo se encuentra solo en el campo. Y no es únicamente un problema táctico, lo es también de sintonía. Ni Griezmann, ni De Jong, ni Arthur, ni Semedo/SR le han logrado transmitir ese feeling tan necesario, y más aún cuando Jordi Alba atraviesa uno de esos momentos en que suma más por las carencias de su sustituto que por su propia aportación. Únicamente Vidal, dentro de su caos, parece hacerle sentir por momentos uno de los suyos.

Albert Blaya (@Blayasensat):

Leo Messi está siendo sometido por la decadencia imparable de un club que le exije cada vez más. A veces se nos suele olvidar que Messi va camino de cumplir los 33 años y que sus mejores 50 partidos ya los ha jugado. El fútbol, como en ma vida, se rige por unas leyes naturals inalterables. Los jóvenes están para ayudar e ir supliendo a los veteranos. Pero Lío, que tiene muchísimls kilómetros, partidos y finales en sus piernas, no puede descansar. Se encuentra en una institución que, acostumbrada a la excelencia deportiva, cada vez se ve más reflejada en una mediocridad a la que no quiere atender. Y, en vez de ayudar a Leo, se le pide que siga salvando la vida del club como casi siempre.

No hay que focalizar en Valverde o Setién, si no en un todo que cada vez se queda más cort y que a pesar de matices y cambios, se ve irremediablemente conducido al estancamiento. Messi no puede ser el Messi de 2015. Y eso es lo que este Barça necesita, que Leo se quede en un vaso de formol y su fútbol sea siempre el que fue, y ya no puede ser. Messi y el FCB cada vez en caminos más distintos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s