Cifras y letras

A qué día estamos. Se ponga como se ponga el calendario, hay meses que al apagarse dejan la sensación de haber durado años. Ha sido el caso de enero, largo cual domingo sin paga y rico en episodios que han zarandeado bruscamente al Barça, convertido a toda prisa en una startup balompédica con nuevo libro de estilo y la exigencia de siempre. Cuatro meses por delante en los que ganar, cómo decirlo, todo. La reducción de personal ha golpeado a los jóvenes toda vez que la institución azulgrana parece regresar al ahorro minucioso de las fotocopias en blanco y negro. No hay ni para becarios. Aligerado el equipaje y sin 9 de repuesto, al recién llegado Setién le han entregado la plantilla corta que llevaba dos años pidiendo Valverde. El cántabro hace lo posible por no parecerse al extremeño sobre el campo, mientras en rueda de prensa son por ahora dos gotas de agua; que si decisiones consensuadas con el club, que si tiraremos para adelante con lo que hay, que si estoy contento con lo que tengo. Va con el cargo.

Estos son mis principios. Setién empieza el segundo cuatrimestre con un reto personal estimulante y mayúsculo: deberá ser capaz de alternar con astucia su terquedad filosófica —el Barça la necesita a medio plazo— con cierta flexibilidad y pragmatismo que calmen las aguas del ambiente. Resultadismo bien entendido. Victorias para ganar tiempo. Cifras para trabajar con tranquilidad en las letras. Lo cierto es que en la última semana el técnico parece haber comprendido que pasarse de cazurro como en Mestalla podría significar quedarse y dejarnos con la duda de cómo sería el equipo que tiene en mente. Y que devolver a sus alumnos durante algún rato a la zona de confort del 433 como contra al Leganés podría otorgarle credibilidad frente a un grupo de futbolistas menos permeable de lo que parece. Del resultado de este complejo ejercicio de liderazgo depende la sostenibilidad de la startup de Quique. El 1 de julio queda lejos.

Sin prisa pero sin pausa. A diferencia de otras temporadas, no parece un mal momento para encadenar partidos cada pocos días e ir engrasando la orquesta que pretende sincronizar el nuevo míster; Copa y Liga para rodarse antes de la Champions. Se perdió el liderato y algunos hemos abrazado esta nueva condición de poursuivants, palabra que aprendimos en las tardes de siesta y Tour. El plan de negocio a corto plazo no es otro que el de vencer y —si se puede— convencer manteniendo al sólido Real Madrid a tiro de piedra. No hay prisa pero tampoco hay tiempo y esto Quique y su staff técnico ya lo saben. Umtiti o Lenglet, Sergi Roberto o Semedo, Arthur o Arthur, Ansu por derecha o por izquierda son algunos de los interrogantes del sudoku que es necesario entregar a limpio antes de la cita en el San Paolo. Os prometo que febrero no será como enero y pasará volando.

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