El primer gran test para Setién

En pocos días de trabajo Quique ya sabe lo que es ser DT del Barcelona: estar en el ojo del huracán mediático, recibir cuestionamientos de propios y extraños, ser punto de mira de columnas poco objetivas; y estar constantemente entre la espada y la pared en un entorno altamente competitivo, complicado y muy exigente.

Dos partidos, dos victorias. Se cumplió la odiosa máxima «técnico que debuta, gana» pero ambos cotejos y rendimientos son aún prematuros para sacar alguna conclusión. Es por ello que, por el contexto –lucha por el título– el rival y el escenario; el partido en Mestalla será el primer gran test para el cántabro.

Con la prolongada baja de Luis Suárez, Setién sufre la pérdida de pegada, pero, al mismo tiempo, gana rango de acción para poder plasmar su idea mientras forma una estructura sólida. Tarea encomiable considerando atenuantes: aterrizar a media temporada, después de que los jugadores se acostumbraron a una metodología de trabajo completamente distinta en dos años y medio. Quizás no inicia de cero al tener piezas que encajan con el juego de posición que plantea Setién con tanta determinación, pero nadie puede negar que la misión es compleja.

Dicho esto, Setién tendrá que ponerse traje de Neo y esquivar balas como en la Matrix, son muchos los que apuntan a diestra y siniestra; y lo curioso es que están dentro y fuera. Desde los apologistas del ataque directo que defenestran al juego de posición, hasta los aficionados que se consideran «cruyffistas» pero son más resultadistas que el Atleti de Simeone en el noventa.

A todo esto, hay que sumarle la necesidad de una gran noche lejos del Camp Nou, algo que hace rato no ocurre. ¿Es justo esto para Setién? Y no, no lo es, pero ¿Cuándo ha sido justo el entorno culé? Nunca lo ha sido y, probablemente, nunca lo será.

Planteado el contexto, viene el test: ganar y gustar en Mestalla. Parece que el cántabro está decidido a jugar con el esquema 3-3-4. Pero vale recalcar una cosa, que los sistemas de juego son eso; números. No tiene nada que ver con tu disposición. El cómo atacarás o defenderás puede ir de la mano con el sistema; pero son dos cosas distintas.

La certeza que tenemos en este aspecto, es que Setién apostará por tener el balón e intentar imponer condiciones en Mestalla. Cosa que, con Valverde, no era precisamente algo seguro. Y, si se da esta lógica, el mejor mediocampo que Setién tiene a disposición es el de Busquets como MC y Frenkie junto a Arthur compitiendo de interiores. Viendo el flojísimo nivel de Rakitić y considerando que Arturo Vidal puede aportar muchísimo como recambio, no parece descabellado que el DT blaugrana nos complazca a los que pedimos esta sala de máquinas desde hace un tiempo.

Busquets es el termometro del FC Barcelona / Foto: @FCBarcelona


Viendo además como a este Valencia le costó montones superar la alta línea de presión del Madrid en la Supercopa, parece una noche ideal como para que Setién y sus dirigidos den un golpe sobre la mesa y acallen muchas líneas que se redactaron y publicaron esta semana.

El XI


Con Griezmann entonado, Arthur recuperado, Alba en buena versión y un Ansu ganando galones; yo al menos no espero otra cosa que un 3-3-4 con los siguientes nombres: Ter Stegen; Sergi Roberto, Piqué, Umtiti o Lenglet; Busquets, Frenkie, Arthur; Alba – Ansu, Messi – Griezmann.

Expectante también a que sí la cosa va bien, poder ver a un Collado disputar minutos en un estadio ilusionante como el de los Ches.

Quique como el buen lobo solitario, deberá aprender a sobrevivir con dos cosas: su filosofía y los resultados que ésta obtenga. Con la salvedad que, cuando su estilo no se imponga y los resultados se den; se le cuestionará, y que, cuando el juego esté, pero el marcador no favorezca; se le cuestionará el doble ¡Y por supuesto! cuando ambas lleguen serás Cruyff reencarnado y el ídolo máximo por tres días o cuatro para no ser malos, querido míster.

Porque así es esto, no hay punto medio, es un fenómeno digno de estudio que alguien tendrá que explicar. Porque, al menos para mí, un misterio no es; tiene que ver con algo de idiosincrasia y seguramente antropología futbolera, pero, muy experto del tema sociológico, no soy.

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