La paciencia en un mundo de prisas

En los tiempos que corren, las prisas están a la orden del día. En cualquier ámbito. Si alguien quiere algo lo quiere ya, y nadie es capaz de tener paciencia y asumir que las cosas vienen dadas a su tiempo.

Y el fútbol sigue este mismo patrón. Ahora los jugadores que destacan en juveniles parece que tienen que ser titulares en el primer equipo y, lo cierto, es que un futbolista profesional se va formando a fuego lento y debe ir quemando etapas. Están expuestos a un gran público y no todos pueden estar preparados a ese foco a una edad tan temprana. Además, futbolísticamente tienen un mundo por aprender.

Es por esto que se debe ser paciente y esperar (y aprovechar) las oportunidades. No es fácil crecer en un equipo de las dimensiones del Barça y no todos son los afortunados de poder contar con estas ocasiones. Deben asumir que cada día es un aprendizaje nuevo, que junto a los mejores jugadores van a poder crecer y si son pacientes pueden estar en ese sitio en un futuro. Tirar la toalla solo es de cobardes.

La pasada noche de Champions es un reflejo de lo que quiero explicar. Nuestro equipo no se disputaba nada más que el orgullo en ese encuentro ante el Inter. En cambio, los Neroazzurros debían ganar si querían estar en el bombo de ayer. El Txingurri alineó un once repleto de suplentes para reservar a las vacas sagradas, que les esperaban dos duelos de alta exigencia en una semana. Y lo que pasó fue que el Inter no fue capaz de doblegar a los suplentes. Los jóvenes dieron el do de pecho por el escudo y supieron aguantar a Lautaro Martínez y compañía.

Asimismo, para colmo, Carles Pérez y Ansu Fati decantaron la balanza a favor de los culés. Dos canteranos que, si no llega a ser por la plaga de lesiones en la delantera a inicios de temporada, estarían jugando en campos de 2ª B. Aleñà demostró que está -al menos- para entrar con asiduidad en la rotación y Todibo que -por condiciones- es una pieza de valor en el relevo de Gerard Piqué. Ellos supieron esperar su momento y cuando les llegó, dieron la cara ante un rival de élite europea.

Las condiciones las tienen, por supuesto. A nadie le regalan la experiencia de poder jugar un encuentro de Champions con el Barça. Menos aún siendo tan jóvenes. Solo queda ser conscientes de quién son, a quién tienen al lado y lo que deben hacer. Si de normal no es fácil llegar, aún más complicado es mantenerse.

Los futbolistas de la casa que den la talla siempre tendrán hueco en el Camp Nou, no siempre como titulares, pero pueden ser complementos de lujo: conocen el estilo de juego, los automatismos y sienten la camiseta más que ninguno.

Incluso a las leyendas vivas del club como Xavi, Iniesta y Puyol -entre otros- les costó hacerse el hueco en el primer equipo. Hasta que lograron ser los mejores en lo suyo tuvieron que quemar muchas etapas, pasar por épocas menos buenas y esforzarse con cada minuto que gozaban con esta elástica. Algunos incluso fueron tentados por el Real Madrid, pero decidieron quedarse en el club de sus amores porque sabían que valdría la pena.

Por eso le ruego a Riqui Puig, Aleñà, Ansu Fati y compañía que sean pacientes en un mundo donde todos van acelerados. Es complicado, sí. Mas tienen ejemplos claros y deben saber que les será gratificante. No dudo de que las ocasiones estén siendo limitadas y se paguen a precio de oro. Son muy pocos los que las poseen y deben ser conscientes de ello.

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