Frío y calor

Lleida es una ciudad de extremos, de contrastes. Calor terrorífico en verano, y un frío sin tregua e inacabable en invierno. Este año, la visita del Barça B coincidió con lo segundo, y más o menos pasó lo mismo sobre el campo, con espacios de intensidad en frío y en caliente, pero cobijado bajo un guión de partido ya conocido a nivel futbolístico, y que no es otro que la suerte de poder asistir a 90 minutos de dominio azulgrana sobre el terreno de juego.

El partido empezó con el Barcelona B dominador de la posesión en el tramo inicial, queriendo probarse en un escenario complicado como el Camp d’Esports. Con el habitual sistema, una obligada reestructuración defensiva por la convocatoria con el primer equipo de Dani Morer y Araujo y un tridente ofensivo que se repite de nuevo, dejando a los dos delanteros centros del equipo en el banquillo. El Barça se plantó en el estadio ilerdense llevando a cabo un rondo de veinte minutos al inicio del partido. Sin tener la estadística, me atrevería a situar la posesión de ese tramo de partido entre el 70 i el 80 por ciento. Eso sí, con más cantidad que calidad, ya que el acorazado planteamiento defensivo del Lleida no permitía asomar la cabeza con peligro para el portero rival. En este contexto de dominio y balón, Jandro y Monchu se sentían como peces en el agua. Activos en la circulación, ofrecimiento continuo facilitando líneas de pases, basculación constante para favorecer el acercamiento a Saverio y Collado… Cómodos en lo suyo, en lo que saben que dominan, en ese ADN Barça que siempre prioriza el equipo. 

No ha sido hasta llegada la media hora que ha llegado el tramo de calor, en que las pulsaciones han subido un poco. Primeras idas y venidas, algún roce entre jugadores y alguna llegada inofensiva del Barça a balón parado. Algo más peligrosa ha sido la única llegada del Lleida hasta el momento, con un remate a escasos metros de la portería que servía de clara advertencia para lo que podía llegar.

Porque como ya ha pasado otras veces, la dominancia en la propuesta no llevó consigo la dominancia en el marcador. Y en una jugada en la que el Barça no acababa de tener ni la capacidad de salir de su zona cercana al área ni la suerte de cara, se adelantó el Lleida con gol de Liberto. El panorama que se presentaba a partir de ahí era algo familiar para el equipo, obligado una vez más a revertir una situación de partido desfavorable. No tardó en hacerlo esta vez, ya que Hiroki Abe puso las tablas en el marcador con un remate de cabeza digno del rematador que no es ni creo que vaya a ser jamás. Tan inesperado fue su remate como habitual viene siendo la participación de Akieme en las acciones de más peligro del Barça B (no solo hoy, sino a lo largo de la temporada), esta vez a través de un delicioso centro desde el perfil izquierdo y zona de tres cuartos de campo rival.

El inicio de la segunda mitad empezaba con los planes de Garcia Pimienta algo trastocados, ya que a los cinco minutos Reis se retiraba lesionado y cojeando, por lo que el partido ha ofrecido, por primera vez en esta temporada, una participación de más de media hora de Ilaix Moriba, jugador destinado a ser importante para el filial en los próximos años. Su entrada coincidió con unos minutos en los que el Barça B consiguió incrementar la presencia del juego en el campo del Lleida. Sin embargo, y volviendo a escenas vistas en la primera parte, lo hacía sin mucho peligro y volviendo al frío y orden que empezó a inundar cada vez más el ambiente de la segunda mitad. Entre tanto orden, crece la insistencia por la banda izquierda, llevando a Collado -situado en derecha- a una obligada dinámica de pegarse más de lo que le gusta a la banda, con la misión de ensanchar el campo. El ‘7’ ha tenido poco margen de actuación y movimiento, transitando hacia el centro en muy pocas ocasiones y viéndose abocado a este sacrificio táctico que le ha quitado protagonismo. De hecho, han sido recurrentes sus charlas con Garcia Pimienta -seguramente aclarando conceptos- a lo largo de la segunda mitad, coincidiendo que la zona de actuación del jugador estaba justo delante del banquillo azulgrana.

Álex Collado, en banda derecha, levantando la mano y pidiendo el balón. El hecho de tener que abrir el campo le ha quitado protagonismo. | Foto vía: Xavi Vallés.

Con un Lleida jugando con diez y algo encerrado en su campo durante el último cuarto de hora, el Barça B consiguió llevar el balón cerca de la portería rival, especialmente en una jugada que terminó con una excelente ’picadita’ de Ilaix Moriba por encima del portero y que repelió el travesaño. Fue la ocasión que más cerca llevó al equipo del deseado gol en el tramo final de partido. Se llegó al tiempo añadido, a ese ‘momento Araujo’ (hoy sin el uruguayo) con constantes centros peligrosos en busca de rematador, especialmente desde la banda izquierda de un insistente y siempre peligroso Sergio Akieme. Nada de esto sirvió para decantar la balanza del lado azulgrana. En medio de este (otra vez) caliente final, también tuvo tiempo el Lleida de generar alguna opción para marcar, pero todo quedó en una ocasión final en forma de centro que no encontró rematador. Al final, y entre tanto contraste térmico, sensación un día más de dominio absoluto del equipo en un gran escenario, un empate que seguramente deja mucho más contento al Lleida que al Barça B y que ya es el cuarto consecutivo para el equipo azulgrana. En siete días, viene el líder. Que no pase como en Lleida: que haya calor, calor y más calor en el Estadi Johan Cruyff.

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