Continuidad

Una semana con tres partidos es sobre el papel una gran noticia para este Barça entrecortado y falto de ritmo; al director de orquesta le permite gestionar recursos humanos, a los jugadores acumular horas de vuelo hasta adquirir la anhelada forma competitiva y al aficionado garabatear ideas en la libreta de las conclusiones. A lápiz, eso sí, toda vez que el conjunto azulgrana no logra destacar este curso por su fiabilidad o continuidad.

Es justo reconocer que hubo brotes verdes frente al Valladolid, con Messi dibujando jugadas imposibles desde su mejor perfil —el derecho y desde allí, libertad—, con Lenglet creciendo a pasos agigantados en la jerarquía defensiva y con la extraña pareja De Jong-Vidal moviendo el árbol del centro del campo con precisión y dinamismo (respectivamente, se entiende).

La sensación es que Valverde pudo dar descanso a Arthur y quiso hacer lo propio con Griezmann, que como el equipo alterna actuaciones meritorias con apariciones preocupantes. Su lugar lo ocupó un Ansu comprensiblemente acelerado y algo errático que vivió uno de esos días malos que —en mi humilde opinión— pueden ayudarle más en este momento de su carrera que el binomio facilón gol más portada.

Pero hablemos de Antoine. Resulta llamativo que nadie echase de menos al francés durante el partido y, lo que es más grave, nadie pareciese darse cuenta de su entrada en los compases finales del choque ante los pucelanos, especialmente sus compañeros de ataque. Comentaremos la irrelevancia del galo en el futuro, por ahora hasta aquí puedo leer.

Visita el Barça el incómodo feudo del Levante en busca de certezas y con la intención de poder reconocerse ante el espejo. Mientras tanto, las convocatorias de Valverde siguen siendo un libro abierto; jugadores como Aleñá o Wague acumulan mazazos morales semana tras semana, hombres como Rakitić, Todibo o Junior Firpo están teniendo menor protagonismo del esperado y el imprevisible Dembélé tendrá que esperar su oportunidad al haberse quedado fuera de la lista en su primer día hábil tras la sanción.

Con el calendario apretando tuercas, la tarde de hoy en Valencia huele a descanso para los senadores Busquets y Suárez, escenario que colocaría a los culés en un intrigante cruce de caminos. Si los sustitutos están a la altura —el dedo apunta a Rakitić y Griezmann— el grupo saldrá reforzado, mientras que si fallan y las vacas sagradas han de entrar en escena en la segunda parte para arreglar el entuerto, se regresará a la pegajosa dinámica Dr Jekyll y Mr Hyde de la que este equipo quiere huir.

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