Rutina

Me gusta definirme como un hombre de costumbres. Lo que para muchos es aburrido a mí me resulta de los más útil. Esas tareas que, repetidas una y otra vez, acaban por conformar la columna vertebral de mi vida y que como si un castillo de naipes se tratase cuando hay un pequeño cambio en esa secuencia repetida una y otra vez algo dentro de mí se rompe y me invade el desconcierto.

Con todo, a veces me pincha la curiosidad y periódicamente me planteo propósitos para hacer de mi vida algo más productiva, algo más estimulante: me acostaré antes, estudiaré más horas o sacaré tiempo para dedicarle a mis lecturas, me digo a mí mismo. Aunque,como os imaginaréis la cotidianidad no me deja escapar de su densa tela de araña y todo se queda como estaba. Y bien, os estaréis preguntando por qué este chico os cuenta su vida y ahora os lo diré.

Al Barça, como a mí, lo tiene preso la costumbre. Sully Prudhomme, Nobel de Literatura en 1907, describe a la costumbre como vieja ama de casa discreta, humilde y leal y en el caso de la rutina del equipo culé en los últimos años, se basa en 3 acciones alrededor de las cuales gira todo lo demás como si de las 3 comidas principales del día se tratase: Ter Stegen para, Leo genera y Suárez golpea. De vez en cuando el orden de los factores varía, pero el producto, por lo menos en Liga, suele ser el mismo: 3 puntos. Sobre estos tres pilares los blaugranas llevan cimentando su éxito dentro de la Península desde hace casi un lustro ya.

Lionel Messi durante el enfrentamiento contra el Inter. | Foto: @forca

Con todo, en Europa, esa rutina no funciona como cabría esperar a pesar de los sucedido ante el Inter de Milán y, aunque esa victoria sea recibida con los brazos abiertos, puede no ser tan positiva como aparenta y me explico:

La segunda parte ante los neroazzurri tuvo un componente de añoranza de un tiempo pasado donde todo parecía más fácil: Leo lograba conectar con Suárez y este era decisivo como ningún otro 9 en el área rival, pero lo que antes era norma ahora es excepción y nadie debe acomodarse en la cándida autocomplacencia esperando que Ter Stegen pare todo, Leo, haga lo de siempre y Suárez tenga una noche inspirada más como si fuese un escritor que sabe que ya pasó su mejor momento pero que lucha contra las musas para que vuelvan a él.

Puedo sonar catastrofista pero a los hechos me remito, con la fórmula antes descrita de los 3 pasos ya no llega para ganar y si quieres obtener un resultado distinto,un resultado mejor, debes hacer las cosas distintas, las cosas mejor y evitar (y esto sirve para el fútbol pero también y sobre todo para la vida) tal y como escribía Prudhomme que esa vieja de paso monótono que es la costumbre vaya adormeciendo la libertad haciendo que los que se han dejado ganar por su fuerza oscura sean hombres por la fisionomía, pero cosas por sus movimientos.

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