Pasado, presente y futuro

El Barça se encuentra en una encrucijada. La institución culé está ante uno de esos momentos que marcará irremediablemente los próximos años.

El equipo sufre el síndrome que afecta a 5 de cada 4 adolescentes: no saben ni quienes son, ni quienes quieren ser, dan bandazos a uno y otro lado esperando a que un día amanezca y que el camino a seguir emerja entre las tinieblas. Pero, de momento en Barcelona la niebla no se ha disipado y en lugar de certezas, lo que aflora con más asiduidad son las dudas, como si aún estuviese en proceso de definición de su personalidad definitiva.

Hace años, una década ya, todos nos enamoramos de un conjunto que, logró juntar a una de las mejores generaciones de futbolistas de la historia, con una columna vertebral de la casa entre la que estaba el que es el mejor futbolista de todos los tiempos y un centro del campo que todos sabemos de memoria y que se convirtió en el símbolo de una manera de entender el fútbol y por qué no, la vida. Ellos (Xavi, Iniesta y Busquets) jugaban, Leo golpeaba, simple; sí, casi imposible; también. Pero Pep, se fue y, poco a poco, Xavi e Iniesta se apagaban mientras  el club que sumaba proyectos con la palabra provisional en la frente.

Pep Guardiola y Luis Enrique durante un enfrentamiento de UEFA Champions League. | Foto: EcoDiario.

Y al cabo de uno años apareció Luis Enrique, con él en el banquillo el fútbol culé llevo a cabo la mayor mutación desde la llegada de Guardiola.

El Barça, dejó de basar su éxito en la música de violines de Xavi y cía. para basarlo en el rock&roll de la mejor delantera que han visto mis ojos en mis escasos 18 años.

Con todo, el equipo se alejaba cada vez más de sus señas de identidad y, tras un primera temporada brillante, llegaron 2 en las que el modelo parecía no funcionar más allá de los Pirineos.

Así, tras 3 años de luces y sombras llega Ernesto Valverde, a su llegada, Neymar Jr decide que prefiere jugar con los hierros de la Torre Eiffel de telón de fondo que con las piedras de la Sagrada Familia. Por si fuera poco, los recambios del paulista han sido un quiero y no puedo constante lo que ha hecho más fácil la decisión de EV de completar la in-volución iniciada ya en la primera mitad de esta década y dejar pasar a  mejor vida un estilo que había hecho reconocible el club en cualquier parte del mundo y que parecía formar parte del escudo. Y es que no era solo una forma de jugar, era una forma de entender este deporte, una idiosincrasia particular que afianzaba el sentimiento de pertenencia al club y que servía como reclamo para cualquier jugador foráneo.

Y, como si un faro en medio de la inmensidad del Océano, Leo  los sobrevivió a todos y permanece marcando el camino. Cuando el equipo duda, lo miramos a él, cuando el equipo gana, lo miramos a él y cuando el equipo pierde, sí, lo miramos a él. Con todo, y aunque en nuestras cabezas Messi pueda parar el tiempo, la realidad es bien distinta, así que la pregunta que me surge es: qué será del equipo cuando él no esté? Serán capaces Griezmann, De Jong, Arthur o Dembélé de tomar el relevo del 10? Y para terminar os planteo una pregunta:

Es mejor volver a los orígenes, tratar de acercarse lo más posible a lo que el Barça fue aunque los actuales sean otros jugadores?, será mejor simplemente buscar un sistema en el que los jugadores del presente estén potenciados a pesar de que eso conlleve cambiar de modelo de juego cada 2 veranos? O, simplemente  la mejor opción es cerrar los ojos y desear fuerte que Leo, el 10 de todos, sea inmotal.

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